EL PERIODISMO AFIN DE UN PARTIDO POLITICO ¿ES CORRECTAMENTE ETICO?

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PUNTO EXACTO

POR JULIAN PUENTE

 

 

EL PERIODISMO AFIN DE UN PARTIDO POLITICO ¿ES CORRECTAMENTE ETICO?

 

 

José Martí dijo con una metáfora: detrás de un buen periódico hay “una mano enguantada que lo escribe y unos labios sin mancha que lo dictan”. Entendiendo que el buen periódico, radio,  televisión y medios digitales solo puede ser producido por buenas personas, que son el punto de partida para llegar a ser buenos periodistas. Partiendo de lo anterior en los últimos años hemos visto que el periodismo se ha convertido en algunos casos en verdaderos defensores de la política y de los partidos cuando la regla no escritica y cuando menos por ética se tiene que ser apartidista. Aclaro eso no quiere decir que no simpatice con algún partido, eso es algo que debe quedar fuera del trabajo periodístico donde debe existir la pluralidad.

 

En el pasado proceso electoral local en lo personal vi mucho apasionamiento periodístico por algunos candidatos. Hay que dejar en claro que el periodismo se debe a la sociedad en su conjunto y no solamente a una parte de ella. En ese sentido, si hay varios candidatos o partidos en una contienda la ética nos invita a ofrecer a la audiencia información, contexto y análisis sobre las distintas opciones y también una mirada crítica sobre ellas. Casarse con un candidato o partido no es lo recomendable desde el punto de vista ético porque nos saca de nuestra tarea de base que es informar con rigor, independencia y pluralismo. Adicionalmente cuando se toma partido y se pasa a la información militante o al activismo, el periodismo deja de ser tal y puede convertirse en propaganda.

 

La suerte de todo eso es que, por supuesto, el periodismo, el buen periodismo, siempre sabe salir adelante sin necesidad de andar asistido con las muletas que le preste un partido político u otro. Y no es necesario ni siquiera señalarlos porque deben ser los ciudadanos, como consumidores de medios de comunicación, quienes lo hagan todos los días, aunque ya sabemos que hay mucha gente en este país que aplaude a quien dice las cosas que quiere oír y detesta a quien expresa lo contrario. En todo caso, esa es ya otra cuestión, pero una cosa es el periodismo y otra los aduladores del poder, del Gobierno, de un color o de otro, de un país, de una comunidad o de un pequeño pueblo.

 

El periodista debe ser imparcial y no debe manifestar su empatía por ningún político. La función del comunicador, dice, es inapelable: hacer preguntas y exigir respuestas claras; más en tiempos electorales, en los que la clase política evade cuestionamientos mediante discursos acartonados y lugares comunes. Lo ideal es que el periodista mantenga la imparcialidad. Somos personas y, naturalmente, tenemos preferencias, pero debemos dejarlas fuera de nuestros espacios y nuestras redacciones. Si un periodista quiere ser creíble y respetado, por el poder y por sus pares, debe evitar manifestaciones públicas que den cuenta de su militancia partidaria y de que comparten amistad y complicidad con los actores del poder en los mismos espacios sociales

 

 

 

 

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