ENTRE EL HUMO Y LA ESPERANZA: PRESIDENTE MUNICIPAL ERIK BORGES YAM TIENDE LA MANO A FAMILIA AFECTADA POR INCENDIO EN LA COLONIA SAN JUAN

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ENTRE EL HUMO Y LA ESPERANZA: PRESIDENTE MUNICIPAL ERIK BORGES YAM TIENDE LA MANO A FAMILIA AFECTADA POR INCENDIO EN LA COLONIA SAN JUAN

 

*EL GESTO SOLIDARIO DEVUELVE LA FE A DOÑA MARÍA ABIGAIL TRAS PERDERLO TODO

 

José María Morelos, Quintana Roo a 21 de septiembre de 2026.- La noche del ayer quedó marcada por la tragedia para Doña María Abigail Caamal, vecina de la colonia San Juan. En cuestión de minutos, un voraz incendio originado por causas aún desconocidas consumió por completo su vivienda, ubicada en la calle Huay Max, entre la calle Tihosuco, justo en el límite de la mensura. El fuego no solo destruyó paredes y techos, sino que devoró los esfuerzos de toda una vida, dejando a una familia entera únicamente con la ropa que llevaba puesta.

 

El testimonio de Doña María refleja la angustia imperante tras perder el patrimonio familiar, pero sobre todo el dolor de ver afectados los sueños de sus hijos. «Lamentablemente anoche se quemó mi casa, perdí todo, no pude recuperar nada, perdí las cosas de mis hijos de la escuela, uniformes, libros, libretas, todo, no saqué nada. Tengo un muchacho de 25 y una muchacha de 16 que va al bachiller, un niño de 9 años y otro de 7. Perdí mi refri, mi estufa, mis mesas, sillas, ropa, zapatos de mis niños que van a la escuela… todo perdí, no logré sacar nada», relató entre lágrimas.

 

En medio de la desolación y el ambiente gris que dejó el siniestro, la empatía y el compromiso social se hicieron presentes. Ante la emergencia, el presidente municipal Erik Borges Yam acudió personalmente al lugar de los hechos para caminar entre los escombros, escuchar de viva voz el sentir de la familia y brindar un abrazo de aliento. La respuesta no quedó solo en palabras. De manera inmediata, el edil coordinó a las cuadrillas de trabajadores municipales para iniciar con las labores de retiro de escombros y limpieza del predio, además de asumir el compromiso de reconstruir el hogar de Doña María.

 

«Hace un momento el presidente vino, se acaba de ir. Se lo agradezco mucho, mandó a sus trabajadores a hacer la limpieza y la verdad le agradezco mucho al presidente de corazón por el apoyo que me está brindando; ya se comprometió a levantar mi casita», resaltó conmovida Doña María, reconociendo la calidez humana y la pronta acción del munícipe.

 

Aunque el respaldo de las autoridades municipales ha sido clave para devolver la tranquilidad y la certeza de un techo digno, las necesidades inmediatas de la familia son enormes. La pérdida de uniformes, calzado, útiles escolares, alimentos y enseres domésticos requiere del corazón solidario de la ciudadanía. «Por si alguien desea apoyarme con lo que pueda, porque nos quedamos sin nada, todo se perdió, todo se quemó. Por si alguien gusta localizarme, mi número es el 997 120 7987», concluyó Doña María, haciendo un llamado a la comunidad para sumarse a esta causa.

 

Hoy, la historia de Doña María Abigail nos recuerda que, ante la adversidad inesperada, la unión entre un gobierno sensible y una sociedad solidaria es la fuerza más grande para levantarse de las cenizas para transformar vidas y que el bienestar de las familias renazca a pesar de las adversidades.

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