REGRESO A CLASES

CONCEPCION: Colegios sin clases

PUNTO EXACTO
POR JULIAN PUENTE

Una de las decisiones más complejas que deben tomar los gobiernos alrededor del mundo en estos tiempos de pandemia es la reapertura de los centros educativos. Si bien las universidades y otros centros de educación superior están incluidos en la discusión, el dilema está más concentrado en escuelas y colegios, donde asisten niños y adolescentes. En los últimos días, diversos medios de comunicación y algunas autoridades han puesto sobre la mesa la urgencia de regresar a las clases presenciales de forma inmediata, lo anterior ha generado debates a favor y en contra. Se pueden encontrar de todos tipos de argumentos: algunos muy livianos, sin fundamentos y dotados principalmente de creencias. La guía principal en esta decisión no se pone en duda: la salud y el bienestar de los menores es la máxima prioridad. A pesar de la claridad de este mandato, el debate entre la presencialidad y la virtualidad sigue vigente. Quienes apoyan la primera arguyen que la ausencia prolongada de los estudiantes de las instalaciones educativas los está impactando tanto académica como sicológicamente. Es decir, afecta negativamente el proceso de aprendizaje.

Es cierto que los más jóvenes de la sociedad han sido, junto a los mayores, las poblaciones sujetas a un mayor tiempo de confinamiento. Sin duda, el tema debe tratarse con mucho cuidado, principalmente porque se pone en riesgo la salud de muchas personas, en ese sentido la discusión debe elevarse a juicios fundamentados, que estén basadas en evidencias científicas y no en opiniones superficiales. No me queda duda que habrá regreso a clases, tarde que temprano, pero se debe garantizar políticas de protección de la salud para toda comunidad escolar, conectividad eficiente no solamente en las escuelas, incluso en las casas. También los planes de regreso deben considerar la didáctica, los recursos tecnológicos, la cultura institucional. Esperemos existan los canales de comunicación que les permita a los protagonistas establecer diálogo participativo con las autoridades tomadoras de decisiones.

 

Pero no se trata de querer o no volver a clases. La pregunta es: ¿están dadas las condiciones, apoyos y recursos materiales para que los que puedan lo hagan y los que no, mantengan un aprendizaje remoto efectivo? Esto sin acrecentar las brechas y el riesgo de exclusión escolar. Y la respuesta a m i particular punto de vista es un rotundo NO. Si la educación híbrida llegó para quedarse, se debe desarrollar mejor y con más apoyo, innovar en el uso de tecnología, estrategias pedagógicas y en el enfoque de género. La tarea es enorme y demorará años. El punto de partida es la construcción de confianzas, la colaboración y mirada de bien común. Es importantísimo considerar que hay ciertos elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje que no se pueden trasladar al ambiente digital, sobre todo considerando a aquellos sectores donde los espacios en casa no son los adecuados o de lleno ni siquiera existe acceso a internet.  Las clases presenciales plantean preocupaciones de bioseguridad, dada la expectativa poco realista de que las niñas y niños puedan sobrellevar las medidas sanitarias básicas para prevenir el contagio durante su jornada escolar.

 

Por un lado, es difícil imaginar que un niño de 6 años use mascarilla permanentemente, que mantengan la distancia física, que no compartan juguetes, comidas, etc., que se laven las manos constantemente y ocupen alcohol gel. Por otro, ¿todos los colegios tendrán los baños y lavamanos suficientes? ¿Contarán con jabón y papel para secado de manos?, recordemos que esta medida es precisamente la más efectiva en la prevención del contagio del coronavirus. Pagar por el personal y el equipo necesarios para mantener a raya el virus también es un gran obstáculo, especialmente para los colegios con menos ingresos que son precisamente los que reciben a los escolares más vulnerables. Definitivamente, no todos tienen las mismas condiciones ni se han podido preparar de igual manera; muchos colegios no cuentan con recursos para adaptar sus instalaciones a la seguridad necesaria en este escenario.

 

Nadie podría negar la importancia para los estudiantes sobre el derecho constitucional de recibir una educación de calidad, tampoco podemos negar que el mundo entero aún se encuentra en un contexto de pandemia donde prima el miedo y la incertidumbre, la clave estará en trabajar en una comunicación clara entre los distintos actores para superar esta crisis juntos.

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