HAY QUE SALIR A VOTAR

PUNTO EXACTO POR: JULIAN PUENTE.

La palabra voto viene del latín votan, es la preferencia ante una opción. Siempre las personas votamos o decidimos algo en nuestra vida diaria ya que libremente elegimos esto o aquello. Con nuestra inteligencia seleccionamos lo que creemos es conveniente y con la voluntad actuamos. Sin embargo desde hace muchos años hemos venido mencionando el desinterés que existe del ciudadano por salir a emitir su voto, el abstencionismo es un fenómeno creciente dentro de la sociedad mexicana, principalmente en los jóvenes, pues según datos el 52 por ciento de las personas entre los 18 a 29 años de edad no se identifica con ningún partido. Lo anterior va acompañado de un descrédito en las instituciones políticas, principalmente los partidos, que se refleja en la disminución de confianza en ellos.

El próximo 6 de junio tendremos la oportunidad de salir a las urnas para emitir nuestro voto para las presidencias municipales y diputaciones federales. Con cada elección, observamos cómo nuestra democracia continúa madurando; sin embargo, también es necesario que los ciudadanos la fortalezcamos con una participación activa, informada y responsable. Es necesario saber que, en una verdadera democracia, la mejor manera de gobernar no es acatando la voluntad de unos cuántos o de los partidos que los candidatos representan, sino de toda la sociedad, respetando siempre el Estado de Derecho. Cabe destacar que es muy importante poner todo nuestro talento para analizar bien a quien se entrega nuestra confianza ya que ese partido o candidato tomará las riendas del gobierno por un tiempo y sus actos tendrán consecuencias en nuestra vida. El voto debe ser razonado, libre, personal, intransferible, universal, directo y secreto.

Este acto cívico del votar nos hace partícipes del sistema y sin duda nos convierte en dueños de nuestro futuro; es la manifestación intrínseca de la voluntad y de los anhelos personales que nada tiene que ver con pertenecer a un determinado partido o alianza política. Votar es hoy un derecho, una importante responsabilidad y, teniendo en cuenta la historia, también un privilegio. Es nuestra responsabilidad ser el ejemplo de las próximas generaciones, demostremos a los menores del hogar que nuestro voto sí marca la diferencia y sirve para definir el futuro de nuestra sociedad. Quizá el desinterés por la política tenga cierta correlación entre el voto voluntario y la desilusión colectiva hacia los gobernantes y políticos en general; sin embargo, debemos reconocer la falta de incentivos y, sobre todo, la falta de educación cívica en el grueso de la población, la cual deberá de ser cambiada de tajo para tener una sociedad más participativa en los procesos electorales.

Las elecciones del próximo 6 de junio son relevantes y sin duda representan una primera gran oportunidad para empezar a revertir la baja participación electoral intermedia, una tendencia desalentadora y a la vez contradictoria con lo que representa la democracia. Han sido décadas y el trabajo de cientos y cientos de ciudadanos, así como la construcción de instituciones y marcos legales para cimentar un andamiaje que, aún con grandes desafíos por resolver, nos da la posibilidad de acudir a las urnas y hacer valer el poder de nuestro voto. Lo cierto es que los resultados de una elección suelen cambiar dramáticamente en función de la participación ciudadana o del índice de abstencionismo. Si la gran mayoría de los ciudadanos renuncian a ejercer su derecho y participar, estarán fortaleciendo el poder de una minoría que suele ser rapaz y abusiva para que durante los años que dure su mandato los ciudadanos padezcan las consecuencias, salgamos a votar y demostremos que somos una sociedad más participativa en la vida democrática.

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