EL ENAMORAMIENTO DE LAS PROMESAS DE CAMPAÑA.

PUNTO EXACTO

POR JULIAN PUENTE

EL ENAMORAMIENTO DE LAS PROMESAS DE CAMPAÑA.

Las campañas electorales conocidas como el conjunto de actividades llevadas a cabo por los partidos políticos nacionales, las coaliciones y los candidatos registrados para la obtención del voto, serán puestas a prueba en estas elecciones del 2021, debido a la pandemia causada por la COVID-19. Este domingo 4 de abril iniciaron formalmente las federales con muchas caras conocidas en Quintana Roo y por otro lado con sorpresas en algunos distritos pese a no gozar con el respaldo ciudadano y de militantes. Las campañas locales aún están por iniciar pero seguramente será no tendrá mucha diferencia.

Ha llegado el momento en que los candidatos querrán endulzar los oídos de la ciudadanía con las promesas de campaña que lamentablemente cada periodo electoral son las mismas, y que normalmente no cumplen sean del partid político que sean. En estos tiempos es muy raro encontrarse políticos completos y que trabajen de verdad por la democracia y por la gente. La realidad de las cosas es que los partidos políticos en su mayoría son la misma farsa. Son actores que representan indignos papeles con la única finalidad de engañarnos, para así colarse al gobierno y desde ahí, llenarse los bolsillos, los de ellos, sus familiares y allegados como ha sucedido desde hace mucho tiempo, ejemplos claros vemos a los dizque morenos Maribel Villegas Canche, Luis Gamero Barranco que son chapulines de la política, o los priistas Carlos Romero Deschamps o Manlio Fabio Beltrones.

Cuando los candidatos hacen propuestas irresponsables sólo con el fin de sumar votos, o cuando lanzan promesas de acciones que tal vez de forma sincera pensaban que eran positivas, pero que estaban armadas con base en diagnósticos equivocados, estamos ante un problema. Uno de los fenómenos más recurrentes en las nuevas democracias es que, una vez en el poder, los políticos no cumplen sus promesas de campaña. Lo que es más, en muchas ocasiones los gobernantes aplican programas diametralmente opuestos a los prometidos en campaña. Los vas a ver hasta en la sopa, diciéndote que son tus amigos, cuando ayer no te hubiera ni dado la mano. Los vas a ver, como siempre, uniformados con sus colores: azules, rojos, cafés o naranjas, pero esos son disfraces que en cuanto les convenga, se cambian y se vuelven de otro color.

Las plataformas y promesas de campaña son, en principio, el guion a partir del cual candidatos y votantes hacen sus primeros compromisos en la escena electoral. Sin embargo, querer convertir las promesas de campaña en un contrato ineludible puede resultar contraproducente para la representación efectiva de los intereses de los ciudadanos. Lo cierto es que vamos a ver a personajes de muy mala reputación que hace algún tiempo los andaban metiendo a la cárcel, pero que hoy se presentan como si fueran personas decentes, como si nunca hubieran robado, abusado, traicionado y hasta cosas peores. Lo dicho pues, son una farsa la cual tratarán de vendernos, es por ello que debemos ser como dicen los chavos más “chispas” y analizar bien a quien le daremos nuestro voto, porque el voto es lo que realmente hara que las cosas cambien, no el abstencionismo, tenemos que salir a votar por el menor peor y demostrar que cuando el pueblo se harta las cosas cambian. En el momento de que llegue el estar en la urna, decide por alguien que sea como tú, que verdaderamente te represente, que luche hombro a hombro contigo. La ciudadanía está cansada de que los políticos, los partidos y los gobernantes les fallen, los olviden y los abandonen.

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