PUNTO EXACTO: LA SOCIEDAD, FACTOR DE CAMBIO ANTE EL COVID-19

PUNTO EXACTO

Por Julian Puente

LA SOCIEDAD, FACTOR DE CAMBIO ANTE EL COVID-19

 

La crisis global del coronavirus ha dejado al descubierto las grietas más profundas de la sociedad en la que vivimos, la forma en que nos relacionamos y con seguridad abrirá grandes discusiones de cara al tipo de sociedad en la que queremos que vivan nuestros hijos e hijas. Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Esta anónima frase, atribuida, entre otros, a Napoleón Bonaparte, nos enseña que para prepararnos para el futuro es indispensable también mirar a nuestro pasado y tener presente las lecciones aprendidas. La actual crisis sanitaria generada por la pandemia covid-19, producida por el virus SARS-CoV-2, no es la primera ni, desafortunadamente, será la última a la que se enfrente la humanidad. Las enfermedades, de hecho, han sido potentes palancas de cambio histórico, al tener capacidad de cambiar una sociedad, sobre todo cuando se combinaron con otros elementos perturbadores.

 

El coronavirus ha generado miedo, nerviosismo, incertidumbre e incluso histeria. Las experiencias de otros países nos tienen aterrados y la poca certeza que ofrece el panorama hace difícil tomar decisiones. Sin embargo, si es que hay algo claro entre la infinitud de probabilidades, opiniones y diagnósticos, es que no podemos enfrentar adecuadamente el virus sin la cooperación de todos. Dicho de otro modo, necesitamos una acción coordinada. Ya basta de culpar al gobierno o de creer en conspiraciones maquiavélicas, el virus es real y el 95 por ciento de su control será a las medidas que adoptemos como sociedad. Si empezamos siendo empáticos y en mucho dejamos de meternos en la vida de los demás señalando o acusando en el anonimato si fulanito salió o hizo una reunión porque lo vieron en Facebook; señores cada quien es responsable de sus actos, no juzguemos sino sabemos lo que hay detrás, recuerden que el que escupe para arriba siempre termina manchándose.

 

Estos son momentos donde, más que nunca, necesitamos cooperar, ser solidarios y empáticos. No hay tiempo para dudar al respecto, están en juego ni más ni menos que la vida y la muerte. Nuestra invitación es a reconstruirnos como sociedad: a repensar qué es realmente lo esencial, a priorizar vínculos por sobre materialismo, a valorar lo colectivo y la comunidad, a amar y cuidar de la naturaleza, y a cuidar y cuidarnos entre todos, solidariamente. El embate de la crisis económica que se avecina a causa de la pandemia golpeará a todo el país, pero nuevamente serán los más pobres y la clase media los que sufrirán las peores consecuencias. Quedarse en casa es lo más indicado para quienes tienen la opción de hacerlo. Sin embargo, es evidente que esta no es la realidad de la mayoría del país.

 

Lo urgente es paliar la crisis con todas las medidas sanitarias y de distanciamiento social que se necesiten. Pero al mismo tiempo, debemos exigir como ciudadanos una política laboral y económica que no deje en el desamparo a las trabajadores y los trabajadores y a sus familias. Probablemente, en unos cuantos meses más, cuando todo haya pasado y podamos reconocer los costos humanos y económicos de la crisis, llegará el momento de evaluar cuáles son los cambios que corresponderá hacer para evitar que nuevamente llegue la tormenta y nos encuentre tan desprotegidos como en esta ocasión. El confinamiento de más de un tercio de la humanidad está forzando a replantearse las relaciones sociales y la manera en la que trabajamos. Afortunadamente Internet, un bien global, ha respondido adecuadamente a las exigencias de tráfico y las redes sociales están contribuyendo al mantenimiento de los necesarios nexos sociales.

 

A corto plazo podríamos ver cambios significativos: la manera en la que nos saludamos, evitando el contacto directo; la universalización del teletrabajo, mostrado ahora como factible a gran escala; o el acceso a productos culturales en línea. De nosotros dependerá como reaccionaremos a los retos que se avecinan en todos los sentidos.

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