PUNTO EXACTO: CELULAR Y LA PANDEMIA

PUNTO EXACTO

Por Julian Puente

CELULAR Y LA PANDEMIA

Con el coronavirus estamos viviendo una de las pandemias más importantes del S.XXI por no decir la más importante, pero en tiempos como estos, pese a las malas noticias que nos rodean, contamos con herramientas muy avanzadas en el aspecto tecnológico que sin duda van a ayudar a frenar la expansión del virus. Una de estas herramientas es el teléfono móvil. Es la tecnología y el internet lo que en estos momentos nos está generando una posibilidad de seguir, en algunos casos, una normalidad en nuestras vidas: seguimos trabajando, produciendo, seguimos realizando tareas, participando en foros, haciendo videoconferencias, mensajeando; pero además seguimos haciendo cosas que ya hacíamos como navegar por redes sociales, escuchar música, ver series y películas en plataformas digitales.

Revisando las estadísticas, el uso desmedido de redes sociales se ha vuelto un peligro de adicción; y es que esta tendencia ya representaba una severa preocupación mucho antes de la pandemia. Aplicaciones como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, o Tik-Tok, se han convertido en parte esencial de la vida de millones de usuarios. En las salas de espera. En elevadores. En el Starbucks. En la fila del súper. En el trabajo. Mientras caminamos en la calle. Segundos antes de cerrar los ojos para dormir. Segundos después de despertar. En cualquier momento y en cualquier lugar estamos viendo la pantalla de nuestro celular. l teléfono cumple de por sí la función de permitir a sus usuarios comunicarse. «Su uso ahora se puede aprovechar para el envio personalizado de mensajes de salud publica a la población con recomendaciones o advertencias» .

es cierto que las personas adolescentes y niños y niñas que antes pasaban horas en la escuela y colegio ahora están en casa, y viéndose limitados y limitadas para salir a jugar a la calle o a los parques, el televisor y los celulares se convierten en sus mejor alianza. Además, hay otra gran cantidad de personas que han sido enviadas de vacaciones a la casa, o han visto suspendidos sus contratos laborales y ahora están de ocio en sus hogares y están consumiendo altas cantidades de datos viendo películas, que es un consumo mayor a enviar un correo electrónico, por poner un ejemplo. Desde que inició la pandemia, los usuarios se han multiplicado; y es que estando en casa, hay mucho tiempo vacío que estamos llenando con nuestros teléfonos inteligentes; revisamos a cada minuto lo que sucede con los demás usuarios, notificaciones, mensajes, etiquetas, hashtags y likes.

Y aunque el Internet está resultando una gran herramienta para trabajar, estudiar, distraernos y acercarnos a nuestros familiares y amigos en estos días de confinamiento, la demanda parece haber sobrepasado su capacidad. el hecho de tener a millones de personas en sus hogares tiene consecuencias, que, si estamos conscientes, se pueden prevenir o apaciguar. Y la adicción al uso desmedido del celular es una de ellas. La era digital aligeró la propagación de información relacionada al virus que causa la covid-19. Cuando en China aparecieron los primeros casos, inmediatamente se logró acceder a crónicas relacionadas al asunto. La pandemia que sofoca al planeta produjo una interrupción involuntaria de gran parte de la economía mundial. Si bien se aconseja mantener un aislamiento social, centenas de ciudadanos, ya sea por su edad, género, rutina o escaso vínculo con la tecnología, optan por hacer las compras presencialmente, varios de ellos actuando acorde a una percepción del miedo de escasez y hambruna, la cual conlleva a un endeudamiento excesivo e innecesario. Por otra parte, igualmente inducidos por la ansiedad, encontramos un conjunto de personas que compran mediante el teléfono celular.

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