PUNTO EXACTO: PANDEMIA POR VENIR

PUNTO EXACTO

Por Julian Puente

PANDEMIA POR VENIR

En estas largas semanas que hemos vivido en confinamiento, escuchando con el corazón apachurrado las cifras de infectados y de fallecidos por el coronavirus y rogando para que no enfermen más personas, llega el momento en los que la soledad se impone, la ansiedad nos carcome y  es donde nos preguntamos una y otra vez por qué nos está pasando esto. Dejemos un momento a un lado el tema sanitario y veamos la otra cara de la moneda porque de la mano de los millones de enfermos y muertos por miles, viene la otra pandemia, la económica, la social, la política y financiera la cual podría ser mucho peor dependiendo el escenario que se mira y las estrategias que pretendan implementarse. Lo cierto es que hombres y mujeres en todos lados caminan temerosos con tapabocas, gel, alcohol y todo lo que pueda defenderlos del Coronavirus Covid-19.

Muchos cambios ha tenido la humanidad desde que inicio la pandemia y el que más se ha dado es el de los trabajadores de la salud quienes a diario corren peligro por una parte de contagiarse del virus y por el otro de encontrarse a un demente o turba de desquiciados que los lleven a la muerte. No quiero dar a entender que como estábamos antes de la pandemia todo estaba bien. No; Sin duda, estos días hemos aprendido a pasar más tiempo en familia, mayor virtualidad para trabajar, no ha dado más tiempo para pensar cómo apoyar a quienes no tienen los medios para soportar este periodo sin pasar necesidades. Pero también ha servido para que muchos de nosotros veamos aguas cristalinas donde hasta hace 30 días veíamos un oleaje oscuro y espeso, lo que estamos pasando es sin duda un grito del planeta que nos dice que debemos buscar otras formas de vivir.

Si alguna duda quedaba que la especie humana es una plaga, el covid-19 la despejó. Si bien es imposible olvidar por un segundo la tragedia que el coronavirus significa para la salud de los humanos y la economía global, los datos medioambientales también son sorprendentes. En Hong Kong, por ejemplo, la contaminación en el aire se redujo en un 33 % durante la cuarentena y en Italia mejoró significativamente la pureza del agua en sus canales y ríos. Pero por otra parte también esta pandemia ha sacado a la luz pública a irresponsables, los que dicen “conmigo no va esta guerra y hago lo que me da la gana”, y también los insolidarios que buscan sacar tajada de la situación, mercadean aprovechándose de la desorientación y la inseguridad del momento para lucrarse y por último, los que intentan desestabilizar a la sociedad democrática vertiendo mentiras sin parar en las redes sociales para aumentar el miedo y la confusión, los que anteponen su negocio y el interés partidista al derecho fundamental a la salud de las personas o desacreditan y se oponen a todo lo que hacen las instituciones legítimas para atajar la pandemia, lo cual nos da la medida de sus impresentables propósitos.

Pero también habrá quienes desde el sillón o hamaca de su casa, culpen de todo al gobierno actual, sea estatal o federal y es por cierto al que le toca tomar decisiones difíciles. En realidad, nada de eso importa demasiado, se dice que en los momentos de crisis las personas inteligentes buscan soluciones y los incompetentes, culpables. Y eso no quiere decir que no haya errores, por supuesto que los hay y los habrá y por supuesto, que habrá que hacer autocrítica cuando esto termine. Aquí lo que tenemos de tener en cuenta, además de superar la crisis, es lo que deberíamos aprender y asumir de esta pandemia. No sabemos cómo va a terminar todo esto, pero en una pandemia, todos somos familia y debemos protegernos. Que la pandemia del coronavirus sea un ejemplo de colaboración global para vencer los otros desafíos de la humanidad: la desigualdad, los cambios climáticos, la intolerancia, y el racismo y sus políticas de exclusión. Personas cercanas me han comentado su preocupación por no tener la solvencia para pagar salarios; otros saben que al terminar la cuarentena no llegarán los clientes por montones a sus negocios, y unos más confían en que podrán salir a flote con el plan de reactivación económica. Más allá del encierro, nos espera un largo proceso para alcanzar la estabilidad y superar los desafíos. No podemos hablar de volver a la normalidad, porque nada será igual; sin embargo, sí podemos considerar la posibilidad de ser mejores.

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