PUNTO EXACTO: LO QUE VIENE: ESCASEZ DE RECURSOS Y DESEMPLEO

PUNTO EXACTO

Por Julian Puente

Lo que viene: Escasez de recursos y desempleo

Ojalá pronto despertemos de esta pesadilla llamada coronavirus siendo mejores seres humanos, entendiendo que lo que afecta a tu prójimo a ti también te debe afectar, que aprendamos a no subvalorar a nadie, sabiendo que de repente los primeros se convierten en últimos y los últimos en primeros. La propagación del coronavirus COVID-19 por casi todo el mundo traerá catastróficas consecuencias. A tres meses de su surgimiento hemos visto caída de bolsas, de monedas, del precio del petróleo; freno al turismo, viajes de avión y afectación a la cadena de producción global. Pero a la larga se avizora un oscuro panorama que pinta para una recesión mundial y los expertos advierten que estamos a las puertas de una gravísima crisis financiera. Lo que empezó como una crisis sanitaria ha evolucionado a una tormenta financiera y laboral. Muchos están más preocupados en cuando se restablecerá la producción de cerveza que en el tema del ahorro. El recurso económico escaseara y será mucho más difícil poder llevar el plato de comida a la mesa o algo tan sencillo como ir al cine.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que se podrían perder 25 millones de empleos por esta pandemia, pero mucho depende de las acciones que tomen los gobiernos locales. Ahora bien lo que se vislumbra es que existirá una enorme cifra negra de afectados, sobre todo en Latinoamérica, para las personas que se autoempleo o tienen un trabajo informal, quienes viven al día y no tienen un pequeño ahorro para resistir el huracán que se avecina. Esta situación me recuerda que vivo en un país que es parte de una región en la que predomina la corrupción, ya sea de gobiernos de derecha o de izquierda, un país que se debate en la más crasa ignorancia, porque eso les conviene a los poderosos y porque nunca nadie de los que nos gobernaron y gobiernan le dio la prioridad que merece la educación, una nación donde tampoco se ha dado la importancia debida a su sistema de salud, por lo que estamos sufriendo tan trágicas consecuencias con esta pandemia que sigue sembrando dolor y muerte.

Si salimos de esta crisis sanitaria a nivel mundial sin aprender nada, quedaría demostrado que somos la especie más necia y dañina sobre el planeta tierra. Por eso me sigo aferrando a la ilusión, de que luego de esta terrible experiencia que nos ha tocado vivir, ya no seremos los de antes, mostraremos al menos una pequeña transformación en nuestro comportamiento con respecto a nuestro prójimo, debemos tomar conciencia de lo efímero que es nuestro paso por aquí y en función de aquello tenemos que el caminar por la vida, no solo debe abarcar el bienestar personal, sino el comunitario. Los efectos económicos inmediatos de esta pandemia económica son, por supuesto, desempleo, carestía, pobreza y una brutal destrucción del ahorro público y privado. Simplemente, en Estados Unidos se han destruido 26 millones de puestos de trabajo y en México se espera que más de un millón de personas sean empujadas al desempleo o a la informalidad este año. En México el 95% de los 6,3 millones de negocios tienen menos de 10 empleados; 71,8% de los ocupados se dedican a actividades de comercio y servicios; y más de la mitad de la gente que trabaja lo hacen en el mercado informal, o sea 31,3 millones de personas según datos del INEGI.

Para amortiguar la crisis se tiene que ayudar a todas las empresas, pequeñas y grandes, así como a las personas del sector informal.  Se requiere generarles liquidez a todos.  La decisión de posponer el pago de los créditos bancarios por 4 meses es muy buena, pero debe ampliarse a los créditos de otras entidades financieras y las tiendas comerciales que es la principal fuente de financiamiento de las personas de menos recursos.  Dadas las circunstancias, y por las que atravesamos, tenemos dos opciones o quizá más, pero entre las más cercanas están: mirar la vida con desaliento e indiferencia, o, ser conscientes y tener fe. La opción segunda es la más viable. Ahorita que estamos en casa debemos empezar a programar mejor nuestras actividades, metas y objetivos para el futuro, es una gran opción. El trabajo en equipo, es indispensable, ya nos dimos cuenta que trabajar de manera individualista no nos conduce a ninguna parte. Aunque parezca poco realista. Ahorrar será una de nuestras prioridades, puesto que, no crean que sea la primera y la última guerra biológica que sufriremos. Pasar necesidad por no aprender a ahorrar no es una opción real. La moda y vanidad tendrán que esperar, en este tiempo. Incluso, comprar cosas sin sentido. Todos desde el más pequeño, hasta el más adulto debemos inventar una estrategia de ahorro, que salve y que sume en los momentos difíciles. La disciplina y la conciencia colectiva tendrán que aflorar, porque como familia todos tenemos que saber apoyarnos.

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